Sistematizar y experimentar
Muchas ideas han surgido a partir de los primeros textos leídos, comienza a fluir una energía que quiero complementar de forma inmediata con las vivencias que ya estoy vivenciando en mis cursos, en los cuales estoy poniendo en práctica desde hace un tiempo la Sociocracia como metodología de experiencia directa en el conocimiento, por lo que poder fundamentar esto con la sistematización, me hace más sentido que nunca.
Algunas ideas que acá expongo las vengo trabajando hace un tiempo, pero ahora comienza entonces a entretejerse con lo que hoy estamos aprendiendo, que más allá de una crítica o una idea, complemento con lo que estoy desde ya trabajando.
Si queremos mejorar las estructuras de organización que hoy rigen al mundo social, político y laboral, no podemos pretender que la solución esté en trabajar este tema únicamente con adultos, quienes tienen una estructura pre concebida, más difícil de modificar.
Algunas ideas que acá expongo las vengo trabajando hace un tiempo, pero ahora comienza entonces a entretejerse con lo que hoy estamos aprendiendo, que más allá de una crítica o una idea, complemento con lo que estoy desde ya trabajando.
Si queremos mejorar las estructuras de organización que hoy rigen al mundo social, político y laboral, no podemos pretender que la solución esté en trabajar este tema únicamente con adultos, quienes tienen una estructura pre concebida, más difícil de modificar.
Es importante entender que las pasadas generaciones, hasta hoy, han sido formadas desde pequeñas para obedecer, en salones de clases donde un solo profesor, al igual que en la época de Aristóteles y Platón, habla desde un conocimiento supremo que parece inalcanzable, a un grupo, muchas veces excesivo, de jóvenes que no sabe nada. Esta realidad no se condice con la actualidad, donde los alumnos vienen con una gigantesca cantidad de información, erróneas o no, que deben aprender a distinguir y otras, que por motivaciones propias, necesitan guiar y resolver a través de nuevos lenguajes y tecnologías.
Con esta estructurada y antigua forma de desarrollar la educación, que da su primer tropiezo en la universidad, donde vemos abismantes brechas de conocimiento, se los inserta en un mundo que espera de ellos autonomía, responsabilidad, proactividad, creatividad, ética, respeto y tolerancia. Conceptos que muchas veces escuchan por primera vez en sus primeros trabajos, y ahí el gran problema, en que la verdadera escuela para su desarrollo cívico, político, social y laboral, sean sus primeros años laborales y no su formación académica.
Para solucionar esta problemática, hace tiempo se están probando sistemas innovadores de aprendizaje y nuevas tecnologías de desarrollo organizacional colaborativas, buscando incentivar la inteligencia colectiva, la responsabilidad propia, con el resto y con el entorno (accountability), la co-creatividad, el respeto, la tolerancia, la equidad, la mejora continua, la transparencia, la efectividad, empirismo y el consentimiento antes de la aplastante resolución de un jefe o una mayoría por sobre una minoría, dejando fuera la razón.
Para lograr este gran desafío existen herramientas que tienen como objetivo dar vuelta la dirección de contenidos en las salas de clases o aulas, donde el profesor se transforme en un guía que busca facilitar el aprendizaje, que los mismos alumnos proponen, a través de vivencias, dentro de sus mallas o programas, entregándoles responsabilidad y no solo deberes o derechos, haciéndose cargo de sus procesos de una forma dinámica y complementaria con el conocimiento que deberán adquirir para esto.
Hace poco, gracias al trabajo internacional de James Priest y en Chile de plataforma Áurea, he logrado aprender y desarrollarme en una de ellas; la Sociocracia, como una evolución racional de la democracia, donde se busca entender que no es uno u otro, sino los dos y más, generando un complemento de lo mejor de cada ser humano u organización, entendiendo el consenso como valor esencial a través de la razón, por sobre la democracia, que es la imposición de una mayoría, que muchas veces no sabe distinguir lo bueno de lo malo, por sobre una minoría.
Llevar estos nuevos sistemas a las aulas, trae consigo beneficios directos, entendiendo que los estudios dicen que si dos alumnos de distinto nivel académico comparten y trabajan juntos, jamás bajará el nivel quien lo tenga más alto, por el contrario, subirá y nivelará hacia arriba al resto, haciéndolo partícipe y co-responsable de su propio aprendizaje, entregando además la herramienta de conciencia social, confianza y ética, entregándole valor no solo a sus actividades académicas, sino también de desarrollo cívico, a las experiencias directas, generando un crecimiento íntegro en el alumnado, bajando las barreras de bullying, distracciones y entregándole al profesor herramientas que le permitan desarrollar sus capacidades de forma más efectiva, transformándose otra vez en el guía de nuestra sociedad.
Es hora que nos atrevamos a cambiar y mejorar, haciendo un llamado a los directores de colegios, fundaciones, ong, universidades u organismos públicos, para tomar las riendas en esta necesidad urgente, que muchas veces por miedo a los desconocido, nos paraliza y nos estanca, prefiriendo el diablo conocido como opción del statu quo que curiosamente hoy parece defender el mundo científico, recordando siempre que ser miserable es también una opción.
Para saber si estas nuevas formas son la solución debemos salir de nuestra zona de confort en búsqueda del bien común y el desarrollo integro de nuestro país, pensando en el largo plazo y no en las próximas elecciones, construyendo y compartiendo experiencias exitosas que complementen y nos identifiquen en una nueva forma de ver la educación, donde volvamos como profesores a ser protagonistas y no antagonistas de los procesos de formación.
Buenas noches Gonzalo
ResponderEliminarCoincido contigo en la importancia de reevaluar los procesos pedagógicos que se dan al interior de las Instituciones Educativas. Pero considero que se debe modificar no sólo la labor del docemnte en las aulas, sino todo el sistema educativo colombiano que desde has varias décadas se ha centrado en la cobertura y no en la calidad educativa.
Como directivo docente puedo decirte que, desde nuestros ámbitos, se procura transforma procesos, pero en la práctica se hace difícil conseguir apoyos económicos estatales por cuanto estos proyectos se alejan de las políticas públicas de turno. De esta forma, las organizaciones estatales terminan por apoyar, no a las nuevas estrategias, sino a aquellas que representan sus planes de desarrollo y sus promesas de campaña.
Y es ahí donde justamente debemos aprender a jugar la partida. Como no podemos ir contra la marea, podemos navegar en ella pero con horizontes propios. Es decir, me refiero a que, partiendo de esos planes de gobierno podemos reconstruir nuestras propuestas atendiendo (sé que es una tarea titánica) a nuestros sueños y a las expectativas de los gobiernos. Considero que la ruta más viable es a través de la inserción de las nuevas tecnologías, pero no como objeto de conocimiento, sino que ellas sean el medio a través del cual nuestros docentes transmiten sus saberes y nuestros estudiantes los aprehenden.
Feliz noche compañero